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martes, 17 de julio de 2012


Ana y Julia en Uruguay, 2011




“Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen son siete, ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen son cuatro.

En Montevideo, hay un niño que explica:
-Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre”

(El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano)

lunes, 16 de julio de 2012


LO QUE HAY QUE ESCUCHAR EN EL AULA...
(del libro uruguayo "El humor en la escuela I", de José María Firpo)

Cómo es el maestro Firpo:

“Tiene el carácter con muchas pecas”

“A él le gusta la música clásica que es esa que demora en terminar”

“Es uno de los que se porta mejor en la clase”

“Él es aseado en todas las cosas de la higienicidad que es lo más importante de todo, sacando el comportamiento de la persona”

“Mi hermana dice que es feo. Pero no la grande, la chica”

“Yo ando más o menos con él. En este momento está escribiendo un billete que a lo mejor es para mi padre”

“...y si no le gusta lo que estoy escribiendo, mala suerte”

“De noche él trabaja en una escuela para adúlteros”

“Yo una vez tuve una discusión con él por el vólebol y se la gané”

Generales:

“No es muy fácil tener tristeza”

“Los mosquitos le tienen respeto al flit”
 
“Hay que tener magnitud con la gente”


miércoles, 16 de mayo de 2012


Cuando el dolor llega

A lo largo de la vida, el dolor nos alcanza.
No importa cuanto nos esforcemos por escapar, no existe prevención posible.
Las pérdidas, los duelos, los fracasos, pueden llegar sin que los busquemos.
El tiempo y la madurez nos enseñan a manejar el dolor y la angustia. 
Es bueno compartir aquellas estrategias que nos alivian cuando la vida se torna dolorosa:
no rechazar los abrazo;
perder la verguenza a que se note la tristeza en nuestra mirada;
no esconder el miedo;
tararear una canción de la infancia;
volver a dormir con un oso de peluche si es necesario;

Ana Cecilia, verano 2011 en Blancarena
mirar cómo juegan los niños;
jugar con los niños;
leer salmos y memorizarlos;
comprar un libro que nos gusta;
retomar un hobby;
adoptar una mascota;
comprar flores;
visitar a un amigo con cuyo silencio nos sintamos cómodos;
llorar cada vez que tengamos ganas; 
Julia, verano 2011 en Blancarena
pasar tiempo mirando el mar o el horizonte;
cantar nuestro himno favorito
y dormirnos cada noche imaginando que Dios vela nuestro sueño. 
(abril, 2005)