miércoles, 11 de febrero de 2015


Mi amiga Cecilia nació en una pintura de Gustav Klimt.
Dice la leyenda que en realidad fue en territorio nacional, hija de Emilio y Graciela, pero quienes la conocemos sabemos que, secretamente, sus padres la sacaron de un cuadro del pintor austríaco y se la trajeron en barco hasta la mesopotamia argentina.
Tan espléndida llegada al mundo explicaría su singularidad, su creatividad, sus rasgos poco comunes, sus pies de princesa, sus manos de artista, su cabello ensortijado y su piel trigueña que se niega a acusar recibo de las tres décadas de vientos que le han acariciado el rostro.
Explicaría también su alma bohemia, su afición a los colores, su impecable gusto para vestirse sin parecerse a nadie y un cuerpo hermoso que nació para tener curvas, esas formas redondas que existen para cobijar a hijos y amantes con igual generosidad.

Mi amiga Cecilia, que esta hecha de calidez, bondad e inteligencia, está convencida de haberse perdido a sí misma en los avatares del tedioso mundo adulto. Incluso las hadas que nacen en cuadros vieneses están sujetas a las reglas del cotidiano vivir: sueños rotos, ilusiones diluidas, la vida que nos pasa por encima sin previo aviso.
Lo que ella no sabe es que nadie, nunca, se pierde completamente a sí mismo, a menos, claro, que viva alienado del mundo. Y Cecilia es todo, menos un ser alienado.
Ella nunca ofrece nada que no sea, en igual medida, una extensión de su alma. Hasta el más mínimo detalle está impregnado de su esencia. Nunca da lo tiene, ella da lo que es. Y aquí se esconde uno de los grandes secretos de la vida: nunca puede perderse quien se ha dado a sí mismo al prójimo, porque parte de su ser se arraiga en quienes lo rodean. Así es con mi amiga, mientras su cansancio y su soledad le cierran los ojos, quienes estamos cerca guardamos su esencia, su objetos, sus rituales, sus imágenes, sus palabras, su risa, retazos de su identidad.
Como en una pintura, ella puede experimentar inmovilidad, pero quienes la observamos guardamos parte de su belleza y excepcionalidad. Como en toda obra de arte, es una simple cuestión de perspectiva.
 


Así que este es mi regalo de cumpleaños, querida Cecilia: No estás perdida, estas guardada en nosotros, tus afectos, y cuando finalmente hayas terminado de tomar aliento y decidas seguir viaje, cada uno de nosotros va a devolverte parte de la luz que se fue apagando. Dios pintó tu retrato con polvo de oro y brillás, aunque no te des cuenta.

Lo mejor no está por venir, lo mejor ya existe, lo mejor sos vos...

lunes, 10 de septiembre de 2012


que sería de nosotros si Juan no hubiese soportado el desierto... 




"El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel

(sobre Juan el Bautista, Lucas 1:80)

domingo, 26 de agosto de 2012

Para los amigos que pelean contra molinos de viento... 


Todo hombre razonable convendrá en que de los bienes a nuestro alcance, la ciencia es el principal. Y no me refiero a esta ciencia más noble, que es la nuestra, sino a la ciencia exterior, que muchos cristianos desprecian como pérfida, dañosa y propia para alejarnos de Dios. De ésta hemos conservado lo que concierne al conocimiento y contemplación de lo verdadero. El saber no es, pues, merecedor de ser condenado, como a algunos les place decir; los que sostienen esto son por el contrario, ciegos e ignorantes, que quisieran que todo el mundo se les pareciese, para ocultar entre la masa su insuficiencia personal

San Basilio, siglo IV.
película que hay que ver...
Elefante Blanco (Argentina, 2012)



todos los miedos salieron del placard
-agosto lluvioso en Montevideo-


jueves, 16 de agosto de 2012

 


 




"quem nao lê, nao muda"


Marco Aurélio, basado en la frase de Monteiro Lobato

"Quem mal lê, mal ouve, mal fala, mal vê"



do garoto com nome de emperador...
(que me recomendó leer O homem eterno, de Chesterton)



"acho legal quem escreve uma folha em branco que fica cheia de palavras"


lunes, 13 de agosto de 2012






"...como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé"
Josué 1:5

(encontrado de casualidad esta mañana
antes de ir a una entrevista laboral, muerta de miedo)

viernes, 10 de agosto de 2012

 







"Ciertamente consolará Jehová a Sión; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto
Isaías 51:3

"es mi favorita la tía Catta..."
(la Jujuba, de 2 años, cuando escuchó que la mamá chateaba conmigo... me la como cruda!!!!)
 









"Habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas" 

 Isaías 33:16


lunes, 6 de agosto de 2012

para mi preciosa Cecilia


La carpintería (2008) Cosa difícil es vivir sin percibir a Dios. Lo necesitamos, lo buscamos, lo deseamos, pero a veces se complica. A veces es el ruido que viene de afuera, otra, el ruido que viene de adentro, ése es peor.

Dios viene a ser, para el hombre, tan necesario como el aire. El problema es que el hombre vive debajo del agua. Y así andamos, sumergidos en el agua y muriéndonos asfixiados.

Me he preguntado, más de una vez, por qué es tan difícil encontrar a Dios o escucharlo o verlo o percibirlo de alguna manera. Me he preguntado, infinidad de veces, porqué es tan fácil perder de vista a Dios, porque es tan fácil abandonar a Dios cuando Dios es el oxígeno que respiramos.

Qué injusto. A mí me parece injusto.

Me parece injusto que el amor sea un milagro y no una obviedad. Me parece injusto que la fe sea el único camino posible para descubrir al ser que más nos ama. Me parece injusto que pasemos tanto tiempo construyendo una vida de fe para que apenas un minuto de tentación la destruya.

Dios tan lejos y nosotros tan solos.

Este pensamiento me acompañó durante toda la semana. Por qué, si Dios nos ama tanto, y si nosotros lo necesitamos tanto, parece casi imposible que caminemos juntos, que yo sea fiel, que Él sea visible, por qué esta constante lucha para estar juntos, esta lucha que se lleva, a veces, lo mejor de nosotros.

Tanto cansancio, tanta frustración, tanta tristeza. Dios tan lejos y nosotros tan solos.

Y cuando menos lo esperamos, aparece como una brisa leve, como un pequeño brillo, como una cosa de nada, casi sin hacerse notar. Ahí está, él…

El carpintero. El hombre común. El hombre de pies con callos, manos inmensas, piel ruda, ropa pasada de moda, sandalias viejas, de cuero gastado.

Qué cosa fantástica, súrreal, maravillosa. Dios se hizo visible, se hizo palpable, Dios se tajeó la piel con herramientas de carpintero y mojó su cabello lleno de arena del desierto y su boca probó nuestra comida y su cuerpo aguantó nuestro frío.

Y Dios se rió con nosotros. Dios sostuvo niños en los brazos y, hasta imagino, cambió pañales.
Dios supo como somos cuando no dormimos bien y no se asustó con nuestro mal humor matinal. Dios cocinó, cenó con amigos y bailó en fiestas de casamiento.

Dios hizo el ridículo por nosotros. Dios miró a los ojos a las prostitutas, toco a los leprosos y le tuvo paciencia a los necios.

Dios se hizo carne y hueso y necesitó de agua y jabón para lavar su cuerpo transpirado y supo como duele caerse de un árbol y cuan difícil es ser despreciado por alguien a quien se ama.

Dios se hizo hombre y dejó que le rompieran el corazón.

Y Dios nos dejó sin excusas para abandonarlo. Y cuando estoy cansada, y la culpa no quiere soltarme, yo viajo con mi mente a esa desvencijada carpintería de pueblo chico. Y veo a Dios y sé que Él se hizo hombre para que yo lo vea, para que yo lo toque, para que yo no tenga miedo de acercarme.

Y cuando veo al Dios de los pies sucios de polvo y arena, junto fuerzas y comienzo a caminar de nuevo. Intento una vez más. Pido perdón y me agarro fuerte de su túnica. Me quedo cerca. Y tal vez llegue una nueva tormenta, y tal vez le pecado vuelva, atractivo y traicionero como es, y tal vez yo falle mil veces más y tal vez pierda todo lo que amo en el camino y tal vez todos me dejen.

Pero la carpintería siempre estará allí, en algún rincón de mi mente. Y Dios va a mirarme con la misma dulzura con la que miran los hombres enamorados. Y yo voy a ver sus manos.

Ésas manos.

Y voy a comenzar de nuevo. Voy a levantarme mil veces. Y voy a intentarlo mil veces más.

No tengas miedo de volver. No tengas miedo de creer. No tengas miedo de empezar de nuevo.

Dios no se cansa. Dios no desiste. Dios no para. Él es todo en todos.

Quedémonos cerca.-






cosas que nadie te enseña...
qué el dolor te vuelve egoísta.








No merezco nada y necesito todo, que alguien le pase mi dirección a Dios...
(julio en Montevideo)
"Hemos dejado de practicar la clase de comportamiento que esperamos de los otros"
C.S.Lewis



"Estoy seguro de que Dios no hace esperar a nadie a menos que vea que esperar es bueno para el"

C.S.Lewis

jueves, 2 de agosto de 2012


Para o garoto com nome de emperador...

"El alma recta, buena, grande... puede encontrarse en cualquier hombre, en un caballero romano o en un liberto o en un esclavo. ¿Qué son, en efecto, caballero, liberto, siervo? Nombres dados por la ambición o por la injusticia" Séneca

"Aquel que abandona su puesto y el que se aleja de quienes, por naturaleza, son parientes y amigos suyos, son igualmente desertores" Marco Aurelio

"Analiza este pensamiento:¿qué haré si no se me tiene gratitud? Aquello que hacen los dioses..., que comienzan otorgando beneficios a aquellos que los ignoran, continúan con los ingratos... La ruina de la casa no disuadió nunca a nadie de reconstruirla, y cuando el fuego la destruyó, colocamos los fundamentos sobre terreno aún caliente..., tan pertinaz es el alma de las buenas esperanzas... " Séneca

"Como buen agricultor, con el cuidado y con el trabajo, venceré la esterilidad del suelo" Séneca




Para un hijo de Dios, la oración es como llamar a casa todos los días 

E.W.

viernes, 27 de julio de 2012





Yo tuve en mi antecesor y padre adoptivo, Antonino Pío, un ejemplo de sencillez y firmeza, de desprecio de las vanidades, de diligencia y de perseverancia... Él daba audiencia a todo el mundo y respetaba los derechos de cada uno; él sabía cuándo y cómo tenía que descansar, lo mismo que la mejor manera de aprovechar el trabajo. Él me enseñó a perdonar a los que se propasasen conmigo y a conducirme como un igual entre las gentes; a distribuir mis afectos, no cambiando de amigos a todas horas ni entregándome a ellos ciegamente. De él aprendí a no depender de nadie y aceptar mis destino, sea el que fuere; a ser precavido en los negocios públicos y no desdeñar el estudio de los asuntos por pequeños que parecieren, sin caer tampoco en puntillos de afectación. Él me demostró que debía estar siempre por encima de los juicios del vulgo; me enseñó a adorar a los dioses sin superstición y servir a la humanidad desinteresadamente; a ser sobrio, a no entusiasmarme pro vanas novedades, a contentarme con poco, a apreciar los bienes que tengo en mi mano y a no desesperarme por su pérdida. De él aprendí a no ser un sofista ni un pedante, sino un hombre práctico que vive en este mundo; a tener buenos modales, a ser limpio y a cuidar de la higiene sin depender demasiado de los médicos... Siempre prudente y moderado, Antonino nunca se entregó con exceso a la manía de construir edificios ni fue excesivo en sus dádivas al pueblo. Pensó sólo en cumplir con su deber, sin cuidarse de lo que diría la gente...


-Meditaciones 
de Marco Aurelio, 
emperador romano en el año 161 de nuestra era-